El cine y la moda son dos industrias que, desde siempre, van de la mano.

En una película, además del guión y producción, es muy importante el vestuario ya que la ropa o el estilismo de los protagonistas y secundarios nos puede decir mucho acerca de la personalidad de sus personajes. Y es en este terreno donde nos vamos a adentrar y descubrir algunas cosas sobre los trajes que han pasado a formar parte de la historia del cine y de la moda.

Seguro que muchas de vosotras habéis imitado la mítica escena de la película La tentación vive arriba (1955) en la que Marilyn Monroe hacia volar la falda de su vestido sobre una rejilla de ventilación del metro de Nueva York. El vestido blanco con cuello halter y falda plisada que lució la actriz fue diseñado por William Travilla, diseñador de cabecera de la rubia actriz. El director del film, Billy Wilder, quería que Monroe pareciese fresca, limpia, guapa, divertida e inocente y vaya sí lo consiguió con este modelo.

 

 

Elegante y sensual, así es el vestido de seda verde cortada al bies y de inspiración en los años 30 que lució Keira Knightley dando vida a Cecilia en la película Expiación (2007). Lo diseñó Jacqueline Durran y, a modo de curiosidad, en la grabación, Keira llevó tres vestidos diferentes con distintas tonalidades de verde para que quedase perfecto en diferentes condiciones de luz.

 

Siguiendo con vestidos sensuales, tenemos que hablar del vestido negro de Gilda (1946), el streaptease más famoso de la historia, y también el más puritano. Rita Hayworth se contoneó quitándose un guante al ritmo de Put the blame on me, enfundada en una maravilloso vestido de satén negro, con escote palabra de honor y raja hasta el muslo que, años más tarde, sirvió de inspiración al que llevaba Jessica Rabbit.

 

 

El vestido rojo de escote barco y hombros al aire que luce Julia Roberts dando vida a Vivian en Pretty Woman (1990) es uno de los más famosos y sí, el collar que llevaba la actriz en la película costaba, tal y como se dice en la película, 250.000 dólares. La diseñadora del vestuario de esta película, Marilyn Vance, tuvo que hacer diferentes vestidos en diferentes colores para ver cuál quedaba mejor en cámara y, finalmente, el rojo fue el elegido y todo un acierto.

 

Pero, sin duda, el vestido de una película que ha sido copiado hasta la saciedad es el que llevó Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes (1961). La escena de la actriz con el maravilloso diseño en satén negro, obra de Givenchy, moño alto y las impresionantes joyas, con café y croissant delante del escaparate de Tiffany’s, está en la memoria de todo el mundo. Una curiosidad, además buena, sobre este vestido es que en 2006, fue subastado por 800.000 euros que fueron para la creación de un colegio para niños huérfanos de Calcuta.

 

 

Por: Laura Montero