Pasión, lujuria, engaño y traición. Es lo que define, en mi caso, “el amor de un verano.”
Él vino de vacaciones para quedarse un mes, casualidades que el destino nos cruzo en el mismo garito cutre de copas. Sin descaro mi amiga me lo presento y así es como empezó esas noches de sexo a lo loco que mi mente odia pero mi corazón recuerda.
Odio y añoro, me entristezco pero me alegro al recordarlo. Y aunque os parezca contradictorio, sólo os digo que no le deseó este amor ni al más querido de mis enemigos. ¿Por qué? muy fácil, os pongo en situación, el era extranjero, apuesto y con una labia que hacia florecer hasta los capullos de las rosas más cerradas que te puedas encontrar. Era todo un caballero aunque, he de reconocer que las feministas calificarían como machistas por muchas razones a las cuales las mujeres ya no estamos acostumbradas y que parecen salidas de otra época.
Sin desviarme del tema he de decir que la pasión que había en la habitación cada vez que estábamos juntos era, irremediablemente, envidiable. Besos, caricias, forcejeo, pasión, descaro, pequeños descansos para coger fuerzas y volver a empezar. Y otra vez, más besos, más caricias, más pasión, más forcejeo… Daba igual el lugar, no importaba si era en la mesa, la cama, frente al espejo, en la ventana, en una silla… no hacíamos ascos a nada. Posturas inimaginables, el kamasutra se quedaba corto para nosotros. Era de esos hombres que “te empotra contra la pared y te folla como animales”.
Pero ahora viene lo tedioso, el engaño. El siempre atento a mi, sabía y era consciente de que esto sólo duraría un mes, pero lo que no sabía y me entere, es que el caballero apuesto era toda una máscara que mi mente sospechaba pero mis sentimientos no querían ver la realidad. Este caballero se dejó el corcel en tierras lejanas, pues tenía una novia, una chica la cual le visito en este maravilloso viaje. Se que algunas ya estaréis juzgándome y os estaréis preguntando si seguí viéndolo deje parar esta aventura de besugos. Así que si quieres saber el final, continua leyendo.

El supuesto caballero abandonaba a su novia con excusas baratas para poder meterse bajo mis sábanas. Yo me alegraba pensando que era la primera, y que su novia, no era más que la segundona. HA! tonta de mi. Porque no sólo no respetamos a la pobre muchacha, sino, que tampoco me respete a mi misma y deje engañarme por cuatro palabras tontas y dos gestos poco habituales en los chicos de hoy en día…
Así que esto más que un amor de verano, fue una traición de verano.

The Red Road

(Fotos: telecinco,