Ya son muchas las bodas que se han celebrado desde que, en el año 2005, se aprobase el matrimonio entre personas del mismo sexo en nuestro país (España). Y, a pesar de ser un acontecimiento bastante reciente, tiene una larga historia evolutiva detrás, llegando a lo que conocemos hoy en día.

La ceremonia, el convite, los protocolos, etc. no distan mucho de las bodas tradicionales. Una de las cosas que suele llamar especialmente la atención en las bodas LGTB es que, a la hora de hacer la entrada hacia el altar, quien espera suele ser el cónyuge de mayor edad; aunque ya se sabe que hoy en día estos protocolos no se siguen a rajatabla en ninguno de los casos, y cada pareja termina poniendo sus reglas; al fin y al cabo es su día y tienen el derecho a decidir lo que les parezca más oportuno.

Pero en este artículo quiero centrarme especialmente en la vestimenta de los cónyuges. Sabemos que para gustos están los colores y que

cada pareja decide qué estilo les representa mejor; pero el mundo de la moda evoluciona y lo hace desde todos los frentes.

Para ellas hay un sinfín de vestidos y trajes; largos, cortos, de colores, más o menos pomposos, etc. y algo que nos parece bastante curioso y de gran impacto visual es el “black and white” donde cada una decide quien irá de cada color. Pueden ser ambos vestidos, vestido y traje de pantalón y chaqueta o los dos trajes pero siempre uno negro y otro blanco.

Muchas veces se solicita a las modistas que diseñen un modelo de vestido concreto en algún color pastel, mientras la pareja lleva ese mismo en color blanco o simplemente las dos novias lucen el mismo modelo.

Para ellos está muy en tendencia la moda hipster. Las chaquetas suelen ser de pana, las camisas de cuadros y como toque no podían faltar los tirantes. Largas y cuidadas barbas y gafas de pasta son el punto más chic del momento.

Algunos deciden llevar el mismo traje pero con chaquetas de diferentes colores y el punto estrella está en las pajaritas y las corbatas que vienen pisando fuerte. Se llevan en colores pastel o llamativos y con estampados mayormente florales.

Y por último y no menos importante…¿hay detalle más romántico que el ramo? Se llevan con flores secas, nada que ver con el ramo clásico y redondo, sinomás biend de estilo rústicos, como si acabásemos de cogerlo en el campo, y sí, ellos los llevan mejor que nadie.

Por: Rosa Marán

(Imágenes: enfemenino.com, huffingtonpost.es, pinterest.com)