Si vamos a hablar de Moschino tenemos que empezar por el principio. Y es que la casa italiana no sería lo que es hoy si Franco Moschino no hubiera trabajado durante años para Versace. Hagamos un rápido repaso a su carrera y sus inicios.
El diseñador nació en un pueblo cercano a Milán en 1950 y con 21 años empezó a trabajar para Gianni Versace gracias a que sus ilustraciones se adaptaban perfectamente a las exigencias del sector de la moda. Durante los 11 años que pasó aprendiendo de uno de los grandes del mundo de la Alta Costura, Franco se dio cuenta de que ese iba a ser su futuro. Como amante de las artes que era, la fabricación y el diseño de prendas, no dejaba de ser otra forma de expresión artística. Y las enseñanzas de su maestro quedarían reflejadas en sus posteriores creaciones.Moschino Milan Fashion Week
Fue en 1983 cuando se decidió a lanzar su propia firma “Moschino” .Sus prendas marcaron la década de los 80, ropa divertida, atrevida y con chocantes mensajes contra el mundo de la moda.  Lo que mucha gente desconoce es que destinaba gran parte de sus beneficios en causas benéficas, pacifistas y ecológicas, al mismo tiempo que abría sus boutiques en las capitales de todo el mundo.
Damos un salto al presente y nos encontramos a Jeremy Scott a la cabeza. El irreverente diseñador es todo un experto en el arte de sorprender y maravillar con cada una de sus colecciones.
El sucesor de Rossella Jardini ha sabido captar a la perfección la esencia de Moschino. Desde que cogiera el timón creativo en 2013, Scott nos ha atrapado con sus diseños evocando la ‘’niñez adulta’’ o haciendo la mejor representación del Street Style de Nueva York en una pasarela. Si hay algo que está claro, es que Jeremy Scott no deja indiferente a nadie.
La semana pasada lo volvía a conseguir en la Milán Fashion Week. El leit motiv sobre el que gira la colección s/s 16 es el mundo del automóvil, y así nos lo quiso hacer entender.
Dando más importancia a la puesta en escena que a la propia colección, las modelos mostraron su lado más desenfadado y divertido. Todos nos acordamos de la colección que presentó el año pasado – sí, esa en la que unas patatas fritas de McDonald’s eran un bolso – y en esta ocasión, los accesorios también han querido tener su protagonismo. Señales de tráfico, conos naranjas, cascos de obra… ¡cualquier cosa era válida con tan de sacar una sonrisa a los asistentes del desfile!
Ahora sólo nos queda sentarnos y esperar al siguiente show, que seguro volverá a dar que hablar.

Por: María Cervera