Tradicionalmente se ha asociado el concepto de alimentación saludable a aquella que es capaz de cubrir todas las necesidades esenciales y evitar deficiencias. Sin embargo, el nuevo reto de la nutrición es aportar nutrientes, no sólo para evitar dichas deficiencias, sino también para conseguir una salud óptima, dado que algunos poseen una dualidad en su papel en el organismo: como nutrientes y como protectores de algunas patologías.

Las guías clínicas de las sociedades científicas relacionadas con la nutrición incluyen la prescripción profesional (medicina, fisioterapia, enfermería, farmacia, dietética y nutrición) de complementos alimenticios dentro del marco de un estilo de vida, donde la base de la salud radica en una alimentación variada, equilibrada y moderada así como en otros hábitos saludables como la actividad física, el equilibrio emocional etc.

El concepto de complemento alimenticio engloba a multitud de sustancias activas de diversa índole: vitaminas y minerales por supuesto, pero también sustancias fitoquímicas presentes en alimentos vegetales y plantas medicinales, extractos de componentes específicos de alimentos, así como probióticos y prebióticos.

La aplicación de este panel de activos en el ámbito de salud puede cubrir objetivos de bienestar muy variados. Y es que aunque los complementos alimenticios se han utilizado tradicionalmente con el fin de tratar/evitar carencias nutricionales en grupos poblacionales con riesgo de déficit, la recomendación de complementos alimenticios puede ir mucho más allá aportando un plus a nuestro bienestar.

Por un lado, existe la creencia de que en nuestra sociedad occidental las deficiencias nutricionales pueden presentarse sólo en casos puntuales. La realidad, sin embargo, puede ser bien diferente dado que existen múltiples situaciones en las que la dieta podría no alcanzar las ingestas recomendadas y podrían encontrarse deficiencias subclínicas, máxime cuando se están proponiendo ingestas recomendadas muy superiores a las convencionales debido a la capacidad de los suplementos nutricionales de ofrecer una salud óptima además de evitar dichas deficiencias.

 

Vitaminas y minerales 

El caso más claro es el de vitaminas como la vitamina B9 (ácido fólico) o la vitamina D. Sin embargo, también algunos minerales como el cromo, el selenio, el zinc, o el magnesio, son sustancias con aplicaciones de salud interesantes debido a sus efectos anti-obesidad, reguladores de la glucemia-insulinemia, antioxidantes, equilibrio de la función nerviosa, etc.

 

Fitoquímicos 

Por otro lado, los componentes fitoquímicos que se encuentran en frutas, verduras y plantas están siendo objeto de estudio de numerosos estudios científicos que trabajan hipótesis relacionadas con sus efectos sobre la obesidad, el envejecimiento, la función psicológica y sobre el sistema inmunológico. Algunos ejemplos de estos activos son:

  • Los polifenoles presentes en las frutas cítricas como flavononas y antocianinas que han demostrado capacidad para estimular el AMPcíclico y la lipasa que finalmente degrada la grasa depositada en el tejido adiposo humano.
  • Los polifenoles presentes en el olivo como el hidroxitirosol, con reconocidos efectos antioxidantes sobre los lípidos de la sangre, previenen la oxidación del colesterol LDL (colesterol malo) y por tanto frenan la formación de placas de ateroma que supnen un factor de riesgo para enfermedades vasculares.
  • 8-prenilnaringenina (8PN), es un flavonoide con una de los efectos fitoestrogénicos más potentes que existen actuando contra los síntomas de la menopausia. Se encuentra en la una planta llamada Lúpulo.
Probióticos y prebióticos

La evidencia científica cada vez arroja más información sobre la importancia de cuidar la flora intestinal, debido a sus implicaciones en diversos aspectos de la salud que van más allá del confort digestivo: refuerzo del sistema inmunológico, influencia en el control de la glucemia y del peso corporal, etc. Los productos probióticos pueden suponer por tanto un refuerzo de todas estas funciones contribuyendo así a nuestra salud.

 

Dada la creciente evidencia científica sobre los beneficios de los complementos alimenticios la pirámide propuesta por la SENC (Sociedad Española de Nutrición Comunitaria) donde los suplementos nutricionales reciben un espacio indicando la posibilidad de usarlos bajo recomendación de profesional de la salud tras estudiar su caso de manera individualizada, resulta de lo más acertada y coincide con la línea de trabajo que se viene desarrollando desde el Grupo NC Salud.

 

Por último, teniendo en cuenta la amplia variedad de activos que pueden encontrarse en dichos productos y de sus diversas implicaciones en distintas áreas de la salud, considero fundamental que los profesionales de la salud dispongan de información científica sobre sus efectos, indicaciones, etc. para realizar así una adecuada y rigurosa prescripción profesional.

 

Por: Marta Gámez (Directora Técnica de Grupo NC Salud)

www.gruponcsalud.com