¿Nos encontramos en una realidad  en la que importa más lo que aparentamos que lo que realmente somos?

Mark Reay, es un famoso fotógrafo de moda en Nueva York. Su apariencia es la de un gentleman en toda regla, con trajes de Armani incluidos. Hasta ahí todo normal, lo que nadie sería capaz de imaginar que, durante más de 5 años de su vida, su hogar era la azotea de un edificio de la gran ciudad.

Así es, Mark tenía una doble vida: fotógrafo de moda de día, homeless de noche.

Es increíble que un hombre que viste trajes de firmas caras y asiste a las fiestas más chic de la Gran Manzana, tuviera estas condiciones de vida. Según unas declaraciones que hizo él mismo, su carrera no le iba tan bien como para permitirse pagar el alquiler de una vivienda de lujo.

Su historia comenzó como muchos jóvenes de hoy en día, viajó a Francia por un proyecto fotográfico, que finalmente no se llevó a cabo. En ese entonces era verano, y no tuvo problema en dormir en las colinas de Saint Tropez. Poco después decidió regresar a Nueva York. En plena crisis, sin trabajo y en la ruina. Cuando este fotógrafo se vio en la calle, recordó que conservaba las llaves del edificio de un antiguo amigo, y decidió subir a la azotea y hacer de ella su nuevo hogar. Sus pertenencias estaban a buen recaudo, en la taquilla de un gimnasioMark Reay cercano, donde aprovechaba cada mañana para asearse.

 

Cuando alguien me descubría y me preguntaba qué estaba haciendo, a veces le decía la verdad: ‘Soy un homeless. Lavo y plancho la ropa aquí porque no tengo casa’. Entonces, se reían y no me creían“.

Mark lo ha contado todo en un documental que verá la luz dentro de poco, donde cuenta  cómo logró camuflarse de los vecinos durante 5 años.

Como curiosidad, decir que este neoyorkino salió en series como Sexo en Nueva York (como Marco, el multimillonario novio de Carrie con un pene pequeño), con lo que cobró aprovechó para pagar su cuota en el gimnasio.

Lo más admirable es que este fotógrafo tuvo la oportunidad de ir a otra ciudad y vivir con alguno de sus familiares, pero prefirió quedarse en Nueva York para lograr su sueño. Actualmente sigue sin un hogar estable, se encuentra de habitación en habitación de hotel ya que, gracias a este documental, ha relanzado su carrera.

Esto debería de servir para hacer un llamamiento al mundo de la moda: ya es hora de que todo el mundo pueda permitirse entrar en él, habría que valorar más el talento que el nivel económico.

Por: Mariola Ocaña

(Fuente imágenes: Pinterest)