Este año la 75 edición de los globos de oro se ha diferenciado de todas las anteriores y ha llegado con una gran protesta y una rotunda reivindicación.
Las actrices han cumplido su promesa, la alfombra roja se ha teñido de negro y ellas han querido manifestarse en contra de las agresiones que sufren las mujeres y han pisado la “red carpet” con más fuerza que nunca y con sus mejores galas, como es habitual, pero esta vez con un denominador común, el negro.

Todo, tras la avalancha de denuncias por acoso sexual contra algunos productores y actores entre llos que se han barajado nombres tan conocidos como Harvei Wenstein, Charlie Rose o Kevin Spacei, entre otros.

Mas de 300 mujeres de Hollywood forman parte de Time’s Up, una campaña que pretende luchar, desde la industria, contra el acoso en todos los ámbitos, desde la vía legal hasta la económica.

Y así hemos podido ver a Emma Watson,  quien fue una de las 8 actrices acompañadas por una activista. En su caso, Marai Larasi, activista por el movimiento feminista de las mujeres negras.

Quien se apuntó el comentario más acertado de la noche fue Natalie Portman, quien presentó, junto al realizador Ron Howard, el premio a la Mejor Dirección de los Globos de Oro. Antes de anunciar los nominados (en masculino, ya que no había ni una mujer en la lista) apuntó: “y aquí están todos los hombres nominados”. La actriz, que lució un precioso vestido de terciopelo firmado por Dior, pronto se convirtió en una de las personas más mencionadas en Twitter por resaltar uno de los aspectos más flagrantes de Hollywood, donde ver a mujeres en puestos de dirección de películas es muy complicado.

No es fácil vestir a una niña para pisar una alfombra roja de esta importancia, por eso en esta ocasión Millie Bobby Brown si me ha convencido bastante con este diseño de Calvin Klein porque a pesar de ser corto ha sabido darle sofisticación con el maxi volumen y los zapatos glitter.

Durante demasiado tiempo, las mujeres no han sido escuchadas o tomadas en serio si se atrevían a decir la verdad frente el poder de esos hombres. Pero su tiempo se ha acabado“. Oprah Winfrey, fiel a sí misma, no ha desperdiciado la ocasión de dar uno de esos discursos que hacen historia.

Jessica Biel y Justin Timberlake no faltaron a la gala, ambos vestidos de negro. La actriz lucía un diseño de Dior, en el cual la luna de terciopelo negro otorgaba al vestido un punto de distinción sin perder el estilo.

Alicia Vikander eligió un Louis Vuitton realmente bonito, no solo por los detalles de pedrería que adornan todo el diseño sino por la hechura con cuello perkin, realmente favorecedor.

El patinazo de la noche viene de la mano de Sarah Jessica Parker, quien lució un Dolce & Gabbana el cual mezcla demasiadas tendencias. Por un lado, un gran broche en la cintura, un corsé y encaje por doquier. La parte de la falda, con más tela y mucho volumen, nos hace pensar que el vestido está inspirado en los años 90.

Uno de los encuentros más esperados era el de Angelina Jolie con Jennifer Aniston. Aunque no sabemos si finalmente este se produjo, si que os podemos hablar del vestido de la protagonista de Maléfica. La actriz, quien acudió acompañada por Loung Ung, una activista por los Derechos Humanos, se decantó por un vestido-capa con escote y mangas transparentes, con acabado de plumas. Un diseño con mangas oversize y algo de cola, el cual es firmado por Atelier Versace.

Muchos actores y artistas masculinos se sumaron al total black con smoking y camisa negra incluida, como fue el caso de Zac Efron, Chris Hemsworth, Joseph Fiennes o Kit Harington.

Por: Sonia Fernandez

(Imágenes: bekia.es, vogue.es, glamour.es, ecartelera.com, trendencias.com)