En pleno siglo XXI, no vale sólo con ir bien vestido, ser estiloso o seguir las tendencias. En la actualidad, la moda va más allá de eso, nos interesa saber que hay detrás de las prendas que compramos, de qué materiales están hechas, dónde y cómo se han fabricado, es decir, comprar con una serie de principios.
A este movimiento se le conoce como moda sostenible o slow fashion.

El mundo actual, con la globalización y la amenaza del cambio climático por bandera, han ayudado mucho a esto y, teniendo en cuenta que el mundo de la moda es uno de los sectores más contaminantes que hay, son muchas las firmas que han tomado cartas en el asunto y han dado un vuelco a sus sistemas de producción, reduciendo emisiones de carbono o cambiando piel natural por pieles sintéticas.

Podemos afirmar, que la sostenibilidad es uno de las cuestiones primordiales de la moda actual.

Abrigo amarillo diseñado por Raf simons para Calvin Klein.

Pero, ¿cuándo surgió el movimiento Slow Fashion? Corría el año 2007 cuando Kate Fletcher (escritora y profesora de diseño y moda en la Universidad de las artes de Londres) acuñó este término, pero no fue hasta 2013 con el triste derrumbe de una fábrica de ropa de Bangladesh en la que murieron 1.100 personas, cuando la industria de la moda empezó a debatir sobre la sostenibilidad.

Y, a partir de ese momento, han sido numerosas las firmas que se han unido al movimiento de la moda sostenible. Stella McCartney y, más recientemente Gucci o Raf Simons para Calvin Klein (con su ya famoso abrigo amarillo) apuestan por el uso de pieles de imitación, Tom Ford apuesta por prácticas éticas en la producción de sus prendas y todas están hechas en Italia.

Pero no sólo los grandes diseñadores se unen al Slow Fashion, también marcas low cost como H&M y su unión con Bionic Yarn para producir vestidos a partir de los plásticos que se acumulan en los mares.

H&M en colaboración con Bionic Yarn crearon vestidos a partir de plásticos del mar.

Y, ¿cómo podemos contribuir los consumidores en todo esto? Según un estudio, apenas nos ponemos de media una prenda unas tres o cuatro veces antes de tirarla. La moda sostenible también apuesta por el shopping con cabeza, comprar sólo aquello que se necesite, algo que, además, nuestro bolsillo agradecerá y ayudaremos a cuidar el medio ambiente y a las personas que están produciendo las prendas.

¿Qué celebrities apoyan el movimiento de moda sostenible? Michelle Obama o Emma Watson son algunas de las firmes defensoras del Slow Fashion y, desde sus redes sociales, promueven el uso de prendas sostenibles.

Por: Laura Montero (El blog de Lauritina

(Imágenes: mochni.com, globalopportunityexplorer.org, vogue.com)