Cuando elegimos una prenda lo estamos haciendo en base a lo que queremos transmitir o como nos posicionamos ante la vida. Sentimos la necesidad de expresarnos mediante lo que elegimos, muchas veces inconscientemente, sin una intención clara. Por ello, bajo mi punto de vista la moda es un medio de expresión.
Y no me refiero con medio de expresión a análisis estilísticos tales como “si vistes con colores pastel eres una persona tranquila y segura“, “utilizar verde en tus prendas denota firmeza y perseverancia y se asocia con una fuerte resistencia al cambio.” si no a un valor añadido en nuestra forma de ser.

Esto se puede demostrar fácilmente si retrocedemos unos años atrás: siempre hay personas durante nuestros años académicos (el instituto sí, ese debatir continuo entre las modas, tu criterio, el de tus compañeras/compañeros y el gustar a los demás) que no siguen la corriente, que a pesar de “el qué dirán” siguen un instinto que les empuja a hacer lo que les apetece, que se atreven con esa falda que nadie lleva a su alrededor pero que, al fin y al cabo, es la manera que tienen de reivindicarse en una sociedad cada vez más “modernizada” (si entendemos modernización por seguir modas) para imponer su estilo.
Por otro lado, a pesar de que la moda se nutre del pasado, llevar unos Levis 501 con una camiseta de rayas al más puro estilo 80’s nos habla de una época, de algo que nos atrae de ella y queremos aprovechar para nosotros: sus ideas, sus referentes estéticos y gráficos, el momento de liberación política, etc.
Las personas que hoy en día crean tendencias rompedoras (tendencias con fundamento, con un criterio estético estudiado, con referencias pasadas y presentes) suelen ser aquellas que en otros planos son atrevidas, libres e inteligentes. Y me refiero a las personas de a pie que día a día innovan en sus atuendos, que a pesar de no poder gastarse cantidades desorbitadas de dinero crean su propio estilo, cogiendo referencias de todo rincón creativo posible, logrando un medio de expresión adecuado a sus intereses e ideas.
Cuando la sociedad oprimía y coartaba la libertad de expresión la moda tenía un papel más que fundamental: oponerse a lo establecido. Hoy en día esa necesidad no existe, pero sí necesitamos diferenciarnos del prójimo y transmitir unas ideas que, bajo mi punto de vista, son nuestra arma más bonita e infranqueable.

“dime como vistes y te diré quién eres”

Por: Marina Zaragoza Mayor

(Ilustración cabecera: Carlos Tolsà)