Como dije en mi anterior artículo, me quedó un tema en el tintero que me parece muy interesante tratar. Hay veces que entre compras y compras piensas: ¿y todo esto para qué? Incluso yo, que me considero una shopaholic de las buenas, razono sobre este tema de tanto en tanto (aunque no hace que deje de comprar).

Pero vuelves a olvidarte y entonces te encuentras una mañana de rebajas llegando a tu casa cargada de bolsas varias, después de haber discutido con esa señora por unos preciosos peeptoes y haberte tragado más de una hora de cola para llevarte ese vestido soñado de Zara. En tu interior sabes que no está bien, pero es que ¡sienta tan bien comprar!

No es que hayan inventado ahora el concepto de “consumismo”, es que para mí, se ha reforzado y expandido debido a la crisis.
Ya que el comercio ha sido uno de los más perjudicados en este caso, han tenido que sacar nuevas armas para atraer a la gente. Y quieren ganarnos con rebajas y más rebajas y más rebajas… sin pararse y plantearse lo que este desfase puede provocar.

Necesidades que antes eran muy secundarias, ahora están en la primera plana de nuestras vidas. No veréis a un niño sin una Tablet, smartphone, la nueva PlayStation o el ultimo modelo de Vans.
Necesitamos un modelito para cada día, incluso ya ha sustituido al estar bien alimentado en nuestra lista de prioridades.

Parecen cosas normales, pero realmente, todo este conjunto de pequeños hábitos nos han cambiado la vida. No digo que sea a peor, todo avance tiene su ventaja y su inconveniente.

Que conste que no es una crítica a los profesionales del mundo del comercio, como puede entenderse, quizás. Pienso que la “culpa” de este entramado es de nosotros mismos, de los propios ciudadanos que entramos al trapo y actuamos como ellos quieren que lo hagamos. Pero también entiendo que esto no voy a cambiarlo yo por mi cara bonita.

Pero no todos los días son buenos para los bolsillos de los negocios. Al igual que existe la fiebre del “BLACK FRIDAY” de la que hablé anteriormente, hay otro día importante para ellos y no tan positivo.
Se denomina “BLUE MONDAY” y para quién no lo sepa, quiere decir “lunes triste” en nuestro idioma.

El tercer lunes de enero, ha sido designado por el investigador Cliff Arnal como “el día más deprimente del año”, en el 2005.

Para ello, tuvo en cuenta factores como el clima, el salario, las deudas, el tiempo transcurrido desde Navidad, etc. A todo esto se le añade que la mayoría de las personas no han cumplido los propósitos de Año Nuevo. Se observó una falta de motivación y  se crea una necesidad de reaccionar.

Aún así, sea el día que sea, debemos intentar sonreír más y ponerle un poco de chispa a la vida.


Por: Mariola Ocaña

(Imágenes: pinterest.com, google.com)