“La dictadura de la autodestrucción. Estamos destruidas. Destruidas y cansadas de cumplir con el estereotipo de tía buena. […] Ya estamos hasta las narices de cumplir con lo establecido, con lo que debe de ser y lo que no. ¿Y tú también?”

La dictadura del “Yo también”.

 

Los espectadores vamos entrando a la sala.

¿Dónde está el reparto?

¿Y esta música punki?

Mientras buscas tu sitio y te acomodas,  vas dándote cuenta de que esas tres chicas que se pasean a tu lado bailando, comiendo y mirándote con descaro son las 3 protagonistas de Dictaduras. Y yo también.

La situación que se plantea es algo cotidiana: aunque el escenario está desprovisto de cualquier decoración o mobiliario, imaginamos un posible salón de un piso compartido, con una de las integrantes vestida con una camisa y braguitas y comiendo mientras anda,  y otra con mono negro, tacón, maquillada y aparentemente a punto de salir de casa.La dictadura del “Yo también”.

Las chicas Pussy Attack (como se hacen llamar por su compañía) quieren con ‘Dictaduras. Y yo también’ abrirnos los ojos de una forma brutal: a través de alegorías sobre la bulimia, la posesión del hombre sobre la mujer o los “apretados” cánones de belleza nos hacen darnos cuenta de cuan influenciadas por la sociedad estamos las mujeres.

Una obra directa, a ratos agresiva y totalmente crítica con lo establecido. Dividida en tres actos protagonizados cada uno por una actriz, las imágenes que vemos son descaradas, impactantes y envolventes, y representan a mujeres totalmente desbordadas por los problemas  que les atañen: metáforas a la bulimia y la presión por estar delgada materializadas en una chica comiendo carne cruda, vestidos de princesa azules y brillantes para representar la “obligada” feminidad que debemos cumplir,  o la desgarradora historia de la dependencia al hombre por medio del sexo.

Van pasando los minutos y con cada testimonio que observas vas cerciorándote de que todo lo que están transmitiendo es la realidad: comes menos porque quieres “parecerte a”, intentas meter tus piernas en una talla 38 porque la 42 es demasiado “grande” o temes perder a tu pareja porque no crees ser suficiente mujer ni para él ni para nadie.

Aunque con aparente toque radical, lo que las chicas de ‘Dictaduras. Yo también’ quieren contarnos es nuestro día a día y además, hacernos DESPERTAR; que salgas de la obra y reflexiones sobre (ya seas hombre o mujer) cuáles son tus actos habituales, por qué estás eligiendo esa prenda y su correspondiente talla  o por qué ese cantante en ese videoclip que estás viendo está rodeado de amazonas en pequeñísimos bikinis.

La dictadura del “Yo también”.

Nos merecemos un rato de reivindicación diario. Las actrices de Pussy Attack nos ofrecen el placer de no tener que atenernos a lo establecido y gritar mediante sus voces. Porque no tenemos que rendirle cuentas a nadie. Porque somos dueñas de nuestra propia vida.

PD: ¡Porque todo el mundo tendría que tener sus braguitas PUSSY ATTACK!

Por: Marina Zaragoza

 

*Próximas fechas Dictaduras. Yo también:

1 de abril, a las 20h: Auditorio Antonio Gil, Casa Cultura (Sant Joan D’Alacant).

2 de abril, de 10 a 14: Taller de Creación Emergente. “Conoce tu propia dictadura” (Sant Juan D’Alacant).

15 de abril: Taller de creación emergente. “Conoce tu propia dictadura”. Cuartel Artillería (Murcia).

16 de abril a las 20h: Cuartel Artillería (Murcia).

22 de abril a las 21h: Teatro Bicho (Zaragoza).

7 de mayo a las 21h: Cueva de Melpómene (Torrevieja).