Desde hace unos años, las firmas más reconocidas y las grandes cadenas de moda están apostando por la innovación textil.  Se abren horizontes en este aspecto, donde se busca ir más allá de lo visto hasta el momento. Los tejidos dejan de ser un simple material de confección,  pretenden convertirse en elementos extraordinarios de cada prenda.

Estos cambios, van adquiriendo cada vez mayor dimensión dentro de esta industria. Empezando por los tejidos de origen ecológico u orgánico, donde se busca un equilibrio con la naturaleza. Cada vez son más las marcas que apuestan por la innovación textil unida a la responsabilidad.

Los tejidos orgánicos, como el algodón y las fibras tecnológicas, son la principal apuesta para un mundo mejor, ya que la industria textil es una de las más contaminantes.

Ahora vestirse adquiere otro significado, se pretende conciliar a la sociedad y así reducir el impacto social y ambiental de dicha industria.

Es irrevocable, este concepto se ha instaurado dentro de la moda con fuerza, las marcas crean magníficas prendas donde ética y estética van de la mano. La moda quiere ir más allá de la forma y el estilo, los tejidos se han convertido en el centro de la investigación creativa; donde además de la materia textil, la tecnología ofrece posibilidades casi infinitas.

Podemos encontrar tejidos hechos a base de botellas de plástico desechado (poliéster), neumáticos usados, algodón orgánico y post-industrial; también hechos con  restos de café, redes de pesca abandonadas, poliuretano, hilos metálicos e incluso cuero a base de hojas de piña cuya innovación permite crear este material sin tener que sacrificar ningún animal.

Pero la innovación no se queda ahí, se desafía a sí misma pretendiendo convertirse en una nueva piel con propiedades excepcionales. Creando textiles curativos, protectores o cosméticos…, más propios de superhéroes que de modelos de revista.

La nanotecnología permite crear nuevas fibras con las que conseguir tejidos que no se manchan, trajes que repelen los mosquitos de la malaria o vestidos de algodón que pueden cargar el móvil con energía solar…

No podemos olvidarnos de wearables,  prendas de ropa a las que se les añaden dispositivos electrónicos que permiten la interacción con otros dispositivos. Buscando la conexión entre la tecnología y moda. La ropa podrá percibir cualquier irregularidad de nuestro sistema; desde el pulso cardíaco, como la respiración e incluso las ondas cerebrales mediante chips microscópicos ocultos en el tejido, en el futuro sólo con vestirnos estaremos conectados.

Y como broche de oro, mencionar el proyecto de Tina Gorjanc, estudiante de la aclamada escuela de moda Saint Martins de Londres. La cual ha desarrollado la colección Pure Human, donde existe una línea de artículos que contienen ADN del reconocido y difunto diseñador Alexander McQeen. Recalca en varias entrevistas que no se trata de productos elaborados con la piel del diseñador, sino que son artículos confeccionados con piel animal que contienen el ADN del propio diseñador.

El proyecto que desde su inicio fue concebido como algo completamente innovador y fuera de lo común, no solo ha ocupado espacio en las principales cabeceras del mundo de la moda, también ha sido galardonado en los Mullen Lowe Nova Awards, un reconocimiento que celebra la creatividad y el talento de los estudiantes de dicha escuela.

 

Por: Maria Vidal

(Imágenes: Slowmotiv, El Manana)