Desde hace algún tiempo se oye hablar de esta dieta, pero ha cogido fuerza en los últimos meses. ¿Cómo funciona? ¿Es realmente buena? ¿Cuáles son las consecuencias para nuestro cuerpo?

Primero, ¿en qué consiste esta dieta? Pues muy sencillo, se trata de corriente que defiende que, sólo comiendo durante ciertas horas al día, y ayunando el resto, podremos adelgazar.

Parece muy lógico y sencillo.

El día se divide en dos, una parte en la que no comemos y otra en la que sí. Al principio se suele dividir en 12/12, es decir, 12 horas sin comer (qué suele coincidir con las horas que dormimos) y 12 horas pudiendo comer “lo que queramos”.

En principio y si solo lo dejamos ahí, la dieta no tendría ningún peligro para nuestro cuerpo ni para nuestra mente, pero no se queda ahí. Esta división va evolucionando, pasa por 14/10, 16/8… hasta llegar a 20/4. Y ahí es donde podrían empezar los problemas. Las personas que defienden esta dieta dicen que, haciendo esta rutina, puedes adelgazar comiendo lo que quieras, pero sólo durante ciertas horas al día, como en el último ejemplo, 20 horas sin comer y 4 horas comiendo.

Otra vertiente, porque esta corriente tiene muchísimas vertientes, dice que durante 6 días a la semana debemos comer equilibrado y el séptimo día debemos ayunar, la cual evoluciona en ayunar 2 o 3 días a la semana.
Ahora que ya sabemos esta dieta, ¿funciona? Si, definitivamente sí que funciona, ya que consumimos menos energía de la que necesitamos, por lo que usamos la que tenemos almacenada en nuestro cuerpo y perdemos peso. Ahora bien, ¿perdemos grasa, que es lo que nos interesa, o perdemos algo más?
Pues ahí es donde vienen las desventajas. Como dije antes, cuando consumimos menos energía de la que necesitamos, nuestro cuerpo toma la energía de las reservas que tenemos. Las reservas de nuestro organismo se dividen en dos, el depósito graso, el cual nos interesaría perder, y las proteínas que forman nuestros músculos y nuestros tejidos, el que no nos interesa perder. Cuando necesitamos energía y no ingerimos alimentos, tomamos la energía de las grasas, pero antes de los músculos, por lo que, con esta dieta perdemos más músculo que grasa, el cual sería el primer inconveniente.

Otro gran inconveniente es que tiene efecto rebote, lo que significa que, cuando terminas de hacer esta dieta, vuelves a coger el peso que habías perdido, e incluso ganas más.

Y, por último, otro gran inconveniente es la ansiedad que nos puede crear. Al principio todo va a ir genial, pero en ocasiones te puede pasar que te obsesiones, y las pocas horas que puedes comer al día, las comas en forma de atracón, esto es, comer una gran cantidad de comida en un tiempo super corto, con una sensación de remordimiento después, lo que te puede llevar a vomitar, tomar laxantes o hacer ejercicio excesivo, y eso significa, volverse un TCA (trastorno de la conducta alimentaria).
Así que, si queréis un consejo para perder peso y sentirte mejor, lleva una dieta equilibrada. No te fíes de las dietas que leas en internet y, si no consigues tu objetivo, pide ayuda a un profesional. Es la mejor forma de, además de perder peso, estaréis completamente sanos.

Por: Chanel No 14 (@martiigc97)

(Imágenes: pinterest.com)