¿Has visto alguna vez esta película? Si eres una apasionada de la moda y de la vida en sí te recomiendo que la veas. No me gusta adelantar, pero solo puedo decir que la vida es constancia y que los sueños se hacen realidad.

A día de hoy la mayoría de la población piensa que la moda es algo superficial, algo puramente estético. Tanto en las películas como la vida real observamos a esas grandes mujeres y a esos grandes hombres luciendo sus Louis Vuitton, bolsos de Chanel, entre otros.

Dicen que lo caro es calidad, cuánto más dinero más lujo.
Yo digo que no es así, no soy un diablo, me considero más bien un angelito. Y no visto de Prada sino de Primark y a veces de Bichai.

No visto las marcas más lujosas. La economía no me lo permite como a muchos de vosotros. Y debo decir que por mucho dinero que tuviera no dejaría de comprar en estas tiendas.

La marca no hace a la persona y como viste menos aún. Al igual que la moda, la vida dispone de un fondo de armario, donde por muy básicas y baratas que sean tus prendas, no cambian el valor de tu ser. Y al contrario también.

¿Cómo es posible que un solo nombre cambie tu manera de pensar sobre algo o alguien?

La ropa es un conjunto de sensaciones y emociones, tanto positivas como negativas. Piezas prácticamente iguales que se adaptan de formas diferentes, de manera única y especialmente a cada uno de nosotros. Puedes sentir lo mismo con una cazadora de Primark, que con una de Zara o una de Dior. Todo está en ti.

Debemos cambiar este tipo de mentalidad, comenzar a romper reglas y estereotipos. Decir al mundo que somos grandes sin necesidad de gastar mucho, que tenemos un valor indefinido no por lo que llevamos puesto sino por lo que demostramos.
Que no importa si vistes de Saint Laurent o de una tienda china.
La marca y el precio no te dan ningún tipo de valor. Eso no está en la prenda está en tu interior.

Ser muy rico o muy pobre no cambiará nada. Puedes vestir un conjunto de dos mil euros o uno de veinte que, con certeza, te verás absolutamente igual.

Decide como vestir tu interior y así podrás poner valor a lo exterior.

Tú decides que luz tener. Tú decides como brillar.

Por: Saray Rodríguez Rodríguez