No sé a vosotras, pero cuando hago el cambio de armario me vuelvo loca. Qué si la chaqueta de pana la guardo por si acaso el año que viene se vuelve a llevar (aunque no me la haya puesto en muchísimos años), que si esta falda me está algo pequeña pero este año me pongo a dieta y me va a caber (que por mucho que yo adelgace las caderas van a seguir estando, seamos realistas) qué estos pantalones de talle bajo y pata de elefante volverán a llevarse y yo seré la primera en tenerlos… y todo esto con la mayoría de prendas que temporada tras temporada ocupan lugar en mi armario.

Desde que me especialicé en moda, me he dado cuenta que mi armario poco a poco deja de ser el que era, ese armario de Narnia con etiquetas colgando en prendas que jamás vistieron mi cuerpo. Y para que no me suceda esto, y no os suceda a vosotras, quiero compartir algunas preguntas que yo me hago cuando no sé qué hacer con esa camisa llena de florituras.

Mi primera pregunta, esto me sirve tanto para el armario cómo para irme de compras es, ¿lo necesito? Claro, que si es una camisa blanca básica la vas a necesitar siempre en algún momento, un básico es un básico, pero, ¿necesito cinco camisas blancas?

Otra de mis preguntas es ¿cuándo me lo voy a poner? Y es que no voy igual a trabajar que a tomarme una copa con las amigas el sábado por la noche. A raíz de esta pregunta, es cuándo debes plantearte si necesitas más ropa de diario y tienes ausencia en tu armario de ropa de festejos. Te ayudará a la hora de comprar aquellas prendas y saber que huecos rellenar de tu armario.

Y la tercera pregunta, y no menos importante es ¿Con qué me lo pongo? Vale que un vestido con pocas cosas podrás combinar, pero un kimono de última tendencia tendrás que usarlo lo máximo posible para sacar rendimiento a la prenda, pero no siempre con lo mismo, ya que si no lo que se conseguiría es el efecto de que llevamos un uniforme y llevaría al aburrimiento de esa combinación.

No olvides que las prendas que llevamos años sin ponernos es mejor darlas siempre que estén en  buen estado, pudiendo también customizarla siempre que seas una buena manitas en la máquina de coser o, si se les tiene un cariño especial, guardarlas delicadamente en un lugar protegidas del sol y de la humedad, para poder mantener el tejido lo más intacto posible.

Además, recuerda que no siempre hace falta tener un modelito nuevo, tenemos un claro ejemplo con la actual reina de España, de ella se ha oído hablar de que repite “modelitos” en diferentes años y eventos.

 

Por: Susana Giménez

(Imágenes película: Una compradora compulsiva)